jueves, 14 de julio de 2011

PRESIÓN A LA POLICÍA EN LAVAPIÉS

     La semana pasada pudimos ver como en el barrio madrileño de Lavapiés un grupo de personas impedían a miembros del Cuerpo Nacional de Policía  trasladar a una persona que presuntamente había intentado colarse en el metro y que carecía de documentación, a dependencias policiales a efectos de identificación. Miembros del llamado MOVIMIENTO 15 M impidieron actuar a la policía con gritos como “FUERA DEL BARRIO” ó “NINGÚN SER HUMANO ES ILEGAL”, haciendo que los efectivos policiales abandonasen el lugar sin haber actuado.
     Este mismo colectivo días antes (16 de junio) había impedido la identificación por parte de una dotación policial en la parada de metro de Oporto de Madrid. Igualmente un grupo de individuos increparon a los policías que estaban haciendo su trabajo, teniendo estos que abandonar el lugar debido a como se estaba poniendo la situación.
     El último capítulo hasta el momento tuvo lugares el pasado martes por la noche, cuando miembros de la Policía Municipal de Madrid fueron también increpados, zarandeados e incluso apedreados por una concentración de miembros del colectivo 15 M cuando iban a efectuar la detención de un presunto traficante de drogas. Esta vez aunque sí que se pudo realizar la detención, de la misma forma los policías abandonaron el lugar como vulgarmente se dice “con el rabo entre las piernas”.
     Aunque la escusa que se puso para impedir la actuación policial fue  una presunta campaña de redadas contra los inmigrantes por parte de la policía en Madrid, la verdad es que estos hechos son la guinda a lo que hemos vivido en los últimos meses, la toma de la calle por un grupo de individuos que actúan como les viene en gana amparándose en las injusticias sociales, autodenominándose indignados que lo único que buscan es vivir sin normas ni obligaciones manteniendo intactos los todos los derechos que existen y algunos más.
     Impedir que la policía realice su trabajo no solo es atacar a la corporación responsable de de que gocemos de paz social, sino que además es dejar desamparados a las personas que diariamente precisan de su ayuda. Los policías son responsables de hacer cumplir las leyes, aunque muchas veces no nos guste y pensemos que puedan ser mejorables, y  esta responsabilidad es la que nos garantizan nuestros derechos y libertades, así que atacar a la policía injustificadamente (si alguna vez está justificada) es insultar gravemente a los pilares básicos de nuestra sociedad.

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